El 28 de abril, el Auditori Eduard Toldrà de Vilanova i la Geltrú acogió una jornada para superar el acoso escolar, organizada con motivo del Día Internacional para Superar el Bullying, que se celebra el 2 de mayo. El acto reunió a varios grupos de 6º de primaria de centros educativos de la ciudad, en una propuesta orientada a sensibilizar, reflexionar y generar herramientas para construir espacios educativos más seguros, respetuosos y libres de violencia.
La jornada se inició con la bienvenida de Rosalía Márquez, concejala de Educación, que dirigió unas palabras a los centros participantes y remarcó el sentido del encuentro. En su intervención, destacó que el objetivo no era solo escuchar una charla, sino abrir un espacio para comprender qué es el acoso escolar, aprender a detectarlo, saber cómo actuar y promover la convivencia y el respeto entre alumnado, docentes y familias.
Márquez también puso el acento en el protagonismo de los niños y niñas, animándolos a participar activamente, compartir opiniones, expresar experiencias y proponer ideas para hacer de las escuelas espacios más felices y seguros para todos y todas. Asimismo, subrayó el compromiso institucional del Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú en la promoción de entornos educativos basados en el buen trato, el cuidado y la prevención de las violencias.
A continuación, Meritxell Almirall, psicóloga especializada en infancia, adolescencia y familia y profesional de Som Pares, ofreció una ponencia centrada en el acoso escolar desde una mirada práctica y emocional. Durante su intervención, abordó la definición y las características del bullying, así como las diferentes formas que puede adoptar el maltrato entre iguales.
A través del diálogo con el alumnado, se identificaron tipologías de acoso que van más allá de la agresión física, como el ciberbullying, la violencia verbal, el malestar psicológico y emocional, el bloqueo social, la exclusión o determinadas formas de comunicación no verbal que pueden hacer que una persona se sienta invisible, sola o rechazada.
La psicóloga puso de manifiesto que el impacto del bullying no desaparece cuando termina el horario escolar, especialmente cuando las redes sociales amplifican o mantienen situaciones de exclusión fuera del centro educativo.

Para facilitar la comprensión del impacto emocional del acoso, Almirall utilizó la técnica de la caja de arena, una herramienta expresiva y proyectiva que permite representar vivencias, emociones y situaciones mediante figuras colocadas en un espacio simbólico. A partir de dos casos reales representados con esta metodología, el alumnado pudo visualizar con mayor claridad cómo puede sentirse una persona que vive una situación de acoso y qué consecuencias emocionales puede tener esta experiencia.
La participación de los niños y niñas fue muy activa a lo largo de la intervención, generando un espacio de reflexión compartida y de conexión con situaciones que pueden aparecer en la vida cotidiana de los centros educativos.
Posteriormente, tuvo lugar la intervención de Equip SEER y PDA Bullying, de la mano de Marina Bricollé y Sandra Amigó, que dinamizaron una actividad de cinefórum a partir del cortometraje "Ni un dia més", de Carlos Puig.
La pieza audiovisual aborda el acoso escolar desde la mirada del rol de espectador, poniendo el foco en aquellas personas que presencian la violencia y que, desde su posición, pueden contribuir a mantenerla, frenarla o transformarla.

Después del visionado, se desarrolló una dinámica participativa basada en el triángulo de la personalidad, invitando al alumnado a reflexionar sobre qué podían pensar, sentir y hacer los diferentes roles presentes en una situación de acoso: la persona que recibe la violencia, la persona que la ejerce y las personas que la observan.
Esta propuesta permitió evidenciar que, en cualquiera de los roles, puede existir malestar emocional, y que es importante separar la acción de la persona para poder comprender mejor las situaciones y abrir caminos de responsabilización, reparación y cambio.
Uno de los mensajes centrales de la actividad fue el gran poder que tienen los espectadores y espectadoras para detener la violencia. A partir de las aportaciones de los niños y niñas, se construyeron colectivamente estrategias para contribuir al bienestar cuando se detecta una situación de bullying: pedir ayuda a personas adultas de confianza, no reforzar las agresiones, acompañar a quien lo está pasando mal, romper el silencio y promover actitudes de cuidado dentro del grupo.

Por último, subieron al escenario alumnos y alumnas de ESO vinculados al Projecte Antenes, una iniciativa orientada a fomentar la participación juvenil, acompañar a las personas delegadas y subdelegadas en el autorreconocimiento de sus habilidades y en la adquisición de herramientas para promover la participación en los centros educativos, así como establecer un canal de comunicación cercano entre el alumnado y la Oficina Jove del Garraf, reforzando el papel de los y las jóvenes como agentes de cambio en su ciudad.
Esta iniciativa se ha llevado a cabo en 9 centros educativos de Vilanova i la Geltrú: Col·legi Santa Teresa de Jesús, Escola El Cim, Escola Pia de Vilanova i la Geltrú, INS Baixamar, INS Dolors Mallafrè, INS Francesc Xavier Lluch i Rafecas, INS Joaquim Mir, INS Manuel de Cabanyes y Escola Sant Bonaventura.
En el marco de la jornada, el alumnado de ESO vinculado al Projecte Antenes respondió a preguntas formuladas por los niños y niñas de 6º de primaria sobre el paso a secundaria. El diálogo permitió abordar miedos, expectativas e inquietudes habituales antes de empezar la ESO, a partir de la experiencia directa de otros jóvenes que ya han vivido este proceso.
A continuación, se recogen algunas de las preguntas planteadas por el alumnado de 6º y las respuestas compartidas por los alumnos y alumnas de ESO:
¿Es difícil hacer amigos en la ESO?
El alumnado de ESO explicó que el cambio de primaria a secundaria puede imponer al principio, pero que forma parte de un proceso de adaptación. Destacaron que estar abierto a conocer personas nuevas ayuda mucho y que, con el tiempo, es posible adaptarse bien y construir nuevos vínculos.
¿Todo el mundo te juzga?
Respondieron que no todo el mundo juzga y que en la ESO también se pueden encontrar personas maravillosas con quienes compartir muchas cosas. En este sentido, transmitieron un mensaje tranquilizador, poniendo en valor que la secundaria también puede ser una etapa para descubrir nuevas amistades y sentirse acompañado.
¿Los profesores te ayudan?
Los jóvenes remarcaron que el profesorado acompaña, ayuda e impulsa al alumnado a mejorar. También explicaron que, a veces, esta ayuda no siempre se percibe en el momento, especialmente cuando algún profesor o profesora es más exigente, pero que a menudo esa exigencia busca reforzar el proceso de aprendizaje y animarles a seguir avanzando.
¿Cuál es el curso más difícil? ¿Y el más fácil?
Apuntaron que 1º de ESO puede acabar viéndose como el curso más fácil y 4º como el más difícil, aunque matizaron que esto forma parte de un proceso evolutivo. A medida que el alumnado avanza, también aumentan la complejidad y las responsabilidades. Aun así, recordaron que 1º también puede suponer un reto importante, precisamente porque implica adaptarse a una nueva etapa.
¿Cómo se gestiona separarse de los antiguos amigos si no van al mismo centro?
Los alumnos explicaron que empezar en un nuevo centro puede ser una oportunidad para hacer nuevas amistades, sin que eso signifique perder los vínculos anteriores. Recordaron que se puede mantener el contacto de muchas maneras, seguir viéndose fuera de la escuela e, incluso, presentar los nuevos amigos y amigas a los de siempre.
¿Cómo se puede llevar mejor el ritmo de la ESO?
Una de las recomendaciones principales fue la organización. Los alumnos destacaron la importancia de llevar el trabajo al día, ser constantes y avanzar “un poco cada día” para gestionar mejor el ritmo de secundaria y evitar que las tareas se acumulen.
La jornada puso en valor la importancia de hablar del acoso escolar desde una mirada comunitaria, preventiva y restaurativa, implicando al alumnado como agente activo en la construcción de convivencia. La participación de los niños y niñas fue clave para convertir el espacio en una experiencia viva, reflexiva y orientada a la acción, reforzando la idea de que superar el bullying es una responsabilidad compartida que empieza en los vínculos cotidianos, en la mirada del grupo y en la capacidad de cuidarnos entre iguales.