El informe español del proyecto europeo CASES analiza la prevalencia y las características de la violencia interpersonal contra niños, niñas y adolescentes dentro y fuera del deporte. El estudio forma parte de una investigación desarrollada en seis países europeos y liderada por Edge Hill University, con participación en España de la Universidad de Vic–Universidad Central de Cataluña.
La investigación española se basa en una encuesta a 1.472 personas de entre 18 y 30 años que habían practicado deporte organizado antes de los 18 años.
El cuestionario analiza cinco categorías:
Al tratarse de información retrospectiva y de una muestra autoseleccionada y no aleatoria, el propio informe señala limitaciones que deben tenerse presentes al interpretar los resultados.
Este informe identifica expresamente la violencia entre iguales y aporta un dato especialmente relevante: en varias tipologías, los compañeros/as de equipo o clase aparecen como quienes ejercen con mayor frecuencia la violencia.
Los resultados muestran una elevada presencia de experiencias consideradas violencia interpersonal: el 78% de las personas participantes declaró al menos una experiencia dentro del deporte antes de los 18 años, frente al 84% fuera del deporte. Dentro del ámbito deportivo, las prevalencias encontradas fueron:
La violencia psicológica aparece, por tanto, como la forma más extendida. Entre las experiencias recogidas destacan no recibir reconocimiento por los esfuerzos o logros, las humillaciones, la exclusión, las críticas sobre la apariencia física, los insultos y amenazas o unas expectativas de rendimiento poco realistas.
El estudio también encuentra una relación entre nivel competitivo y exposición a la violencia: un 70% de quienes habían practicado deporte únicamente a nivel recreativo declaró alguna experiencia de IVAC, porcentaje que ascendía al 91% entre quienes habían alcanzado el nivel internacional.
Uno de los resultados de mayor interés para PDA Bullying es el peso de la violencia entre iguales dentro de los entornos deportivos.
Al analizar las experiencias consideradas más graves, los compañeros/as de equipo o clase menores de 18 años fueron identificados como responsables con mayor frecuencia en la violencia psicológica (56%), la violencia sexual sin contacto (47%) y la violencia sexual con contacto (43%). Entrenadores/as e instructores también desempeñan un papel relevante, especialmente en situaciones de negligencia.
El propio informe advierte de que determinados comportamientos entre iguales pueden estar normalizados, alentados o tolerados tácitamente por las personas adultas. Esta perspectiva resulta especialmente relevante para comprender el bullying deportivo desde una mirada sistémica: no basta con observar la conducta entre dos deportistas, sino que es necesario analizar la cultura del equipo, el liderazgo adulto, las normas y la respuesta de la organización.
Otro resultado especialmente significativo para la prevención y detección es que la mayoría de quienes habían sufrido violencia no revelaron la experiencia considerada más grave.
Cuando sí se buscó ayuda, familiares y amistades fueron las principales figuras de confianza. En cambio, únicamente entre un 4% y un 8% pidió apoyo dentro del propio contexto deportivo. El informe plantea que esto puede indicar dificultades para saber a quién acudir o una insuficiente percepción del entorno deportivo como espacio seguro para comunicar una situación de violencia.
CASES reclama un cambio cultural en el deporte y propone, entre otras medidas:
CASES constituye una referencia especialmente relevante para fundamentar la necesidad de desarrollar entornos deportivos protectores frente al bullying y otras formas de violencia.
Sus resultados permiten ampliar la mirada sobre la violencia entre iguales más allá del ámbito escolar y evidencian que clubes, entrenamientos, competiciones, vestuarios y actividades extraescolares también forman parte del ecosistema de convivencia y protección de niños, niñas y adolescentes.
El informe resulta especialmente útil para la formación de delegados/as de protección, entrenadores/as, personal técnico, responsables de clubes y federaciones, familias y profesionales de protección a la infancia, así como para el diseño y evaluación de protocolos de prevención, detección y actuación frente a la violencia en el deporte. El estudio conecta además directamente con las obligaciones introducidas por la LOPIVI en este ámbito.