PDA Bullying asiste a la presentación del primer Plan Antirracista de Barcelona 2026-2036

Barcelona presenta una estrategia de ciudad con mirada a diez años para avanzar hacia políticas públicas antirracistas, estructurales y sostenidas en el tiempo.

Un acto para situar el antirracismo en el centro de la agenda pública

El pasado 18 de mayo, PDA Bullying asistió a la presentación oficial del primer Plan Antirracista de Barcelona 2026-2036, celebrada en el marco del Fórum de las Jornadas Antirracistas de Barcelona 2026, dos jornadas de reflexión, participación y actividades impulsadas para situar el antirracismo como una prioridad democrática y una responsabilidad compartida entre instituciones, entidades y ciudadanía. El acto institucional representó un paso histórico para la ciudad en su compromiso con la lucha contra el racismo.

Durante la apertura del acto, el alcalde recordó el compromiso asumido por el Ayuntamiento de Barcelona el 21 de marzo, Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, de convertir la lucha contra el racismo en una línea prioritaria de acción política. En este sentido, se presentó el Plan como una herramienta de ciudad con mirada a diez años, construida de forma transversal con la participación de las diferentes áreas municipales y de la sociedad civil.

El Plan Antirracista de Barcelona 2026-2036 se plantea como una estrategia estructural para pasar de las declaraciones simbólicas a acciones políticas concretas, sostenidas y transformadoras. El documento se organiza en torno a 6 ejes de acción, 26 medidas y más de 100 acciones concretas, con el objetivo de transformar las instituciones desde dentro, combatir el racismo en la vida cotidiana y consolidar Barcelona como una ciudad referente en políticas públicas antirracistas.

Entre las medidas destacadas, se pusieron sobre la mesa acciones para hacer frente al racismo en el ámbito de la vivienda, mecanismos de denuncia segura e iniciativas para garantizar una mayor representatividad en los espacios y órganos municipales. También se remarcó la importancia de reconocer las diferentes formas que puede adoptar el racismo, como el antigitanismo, la islamofobia, el racismo antiasiático y otras expresiones de discriminación estructural.

William Thuram: resistir ante los discursos de odio

Uno de los momentos destacados del acto fue la intervención en vídeo de William Thuram, presidente y fundador de la Fundación Éducation contre le racisme. En su mensaje, Thuram alertó de que vivimos en un contexto en el que se intenta legitimar la violencia del racismo y subrayó la necesidad de que existan personas, instituciones y ciudades “resistentes” ante estas tendencias.

Thuram puso en valor el compromiso de Barcelona y de su alcaldía, afirmando que no hay nada más importante que una ciudad que decide resistir ante el avance de los discursos racistas y de odio. También expresó el deseo de que esta resistencia pueda extenderse a otras ciudades, remarcando que las instituciones deben implicarse de manera activa y sostenida en la lucha contra el racismo. En este sentido, defendió la necesidad de desplegar políticas de solidaridad reales, capaces de promover el “vivir juntos” y de construir convivencia desde la igualdad y el reconocimiento. Finalmente, calificó el paso dado por Barcelona como un “mensaje extraordinario” y agradeció el compromiso asumido por el Ayuntamiento.

Una mesa redonda para profundizar en los retos del Plan

El acto también contó con una mesa redonda moderada por la concejala Sara Belbeida, con la participación de cinco personas expertas y activistas del Consejo Asesor Antirracista. Sus aportaciones permitieron profundizar en el significado político del Plan, así como en los retos que plantea su implementación real.

Carlos Castilla destacó la transversalidad como uno de los elementos diferenciales del Plan. Remarcó que no se trata de un proyecto de un solo departamento, sino de una visión integral de todo el Ayuntamiento, construida a partir de más de 40 reuniones con diferentes áreas municipales. También insistió en que, para que el Plan sea efectivo durante los próximos diez años, será necesaria una dotación presupuestaria, seguimiento constante y compromiso político sostenido. Hacia el final de la mesa, Castilla también recordó la importancia de reconocer el pasado esclavista y colonial de determinados espacios de la ciudad para poder avanzar hacia una reparación real.

Hatim Azahri puso el foco en el racismo institucional y señaló que la administración pública no es neutral. Según defendió, sus estructuras pueden reproducir prácticas racistas, de forma directa o indirecta, debido a sesgos coloniales que todavía atraviesan las instituciones. Azahri remarcó que reconocer estos errores es el primer paso para que el Plan no se quede en una declaración de intenciones, sino que se convierta en una herramienta de transformación real, con inversión, recursos y profesionalización. También expresó el deseo de que Barcelona se convierta en un referente mundial y pueda inspirar a otras administraciones, incluido el Gobierno central, a asumir responsabilidades similares.

Diara Ballo defendió que la lucha antirracista no puede ser opcional dentro de las instituciones. En este sentido, puso sobre la mesa la necesidad de que la formación antirracista sea obligatoria para los trabajadores y trabajadoras públicas, como vía para transformar la cultura institucional desde dentro. Ballo también insistió en que el Plan debe ser un documento vivo, capaz de evolucionar con la sociedad y de adaptarse a nuevas formas de discriminación, como el racismo digital. En su intervención final, expresó el deseo de que las personas afectadas por el racismo puedan caminar por las calles de Barcelona con seguridad, sin ser interceptadas o cuestionadas por la policía por su aspecto o color de piel.

Eva Fortes valoró positivamente que el Plan incorpore definiciones concretas de diferentes formas de racismo, como el antigitanismo, la islamofobia o el racismo antiasiático, entre otras. Según destacó, esta concreción es importante porque permite que toda la ciudadanía se sienta representada y reconocida en el documento. Fortes también coincidió en la necesidad de que el antirracismo impregne toda la administración y no quede “secuestrado” en una única área o departamento. Además, remarcó la importancia de disponer de indicadores claros que permitan evaluar si los objetivos del Plan se están cumpliendo.

Pedro Casermeiro aportó una mirada centrada en el poder y las jerarquías sociales. Explicó que el racismo no es solo una suma de actitudes individuales, sino una jerarquía de poder diseñada para mantener privilegios. Por este motivo, defendió que el éxito del Plan dependerá de la capacidad de transformar aquello que la institución considera “normal”. Casermeiro insistió en que las comunidades afectadas por el racismo no deben participar solo como agentes de fiscalización externa, sino también como protagonistas en la ejecución de las políticas públicas.

La mesa redonda presentó el Plan no solo como un documento administrativo, sino como una herramienta política estratégica para transformar la relación entre la institución y la ciudadanía afectada por el racismo. Las intervenciones coincidieron en la necesidad de que el Plan disponga de recursos, indicadores, seguimiento y participación real de las comunidades afectadas, para garantizar que el compromiso antirracista se traduzca en cambios concretos y sostenidos.

Cierre institucional: incorporar el antirracismo de forma estructural

El cierre institucional fue a cargo de la tenienta de alcaldía Maria Eugènia Gay, quien defendió la necesidad de que el antirracismo se incorpore de forma estructural y permanente al funcionamiento de las instituciones. En este sentido, remarcó que una ciudad antirracista es aquella que construye la convivencia desde la igualdad real, el reconocimiento y la confianza en los servicios públicos.

Un cierre artístico con mensaje de esperanza

El acto finalizó con una intervención musical a cargo de Xamfrà, centro socioeducativo y cultural del Raval dedicado a la música y las artes escénicas como herramientas para la inclusión social. Su actuación puso el punto final a la jornada con un mensaje de resiliencia, esperanza y compromiso con la defensa de los derechos humanos.